Es casi imposible evitar una conversación con alguien mayor sobre cómo las cosas eran diferentes en los tiempos de antes. Aunque parezca tediosa, la verdad es que el avance ha sido tan acelerado que, de vez en cuando, vale la pena hablar de ello. La diferencia entre la vida de una generación y la siguiente es realmente increíble.

El entretenimiento musical es un buen ejemplo. Poder jugar river belle español y contestar mensajes mientras oyes música es normal ahora. Sin embargo, esto sería impensable unas décadas atrás.

Las personas, hace cientos de años, solo podían deleitarse con presentaciones en vivo y a cappella, mientras que a finales de los años 1800 ya existían fonógrafos, para grabar las más hermosas voces y reproducirlas.

En la década de los años 20, las personas buscaban tener un tocadiscos en casa para escuchar los vinilos de las mejores bandas y para los años 70, se vio el cambio más grande hasta el momento: el cassette apareció para una reproducción más cómoda. Ya para la década de los años 80, el Walkman dio paso a la reproducción portátil con cassette o CD.

El boom del siglo XXI

El siglo XXI trajo consigo avances de todo tipo y, en el caso de la música, esto se dio de varias formas. Aunque los conciertos jamás pasaron de moda, la reproducción musical evolucionó tanto que volvió obsoletas a ciertas tecnologías.

Los móviles desplazaron a los MP3 y MP4 como almacenamiento musical, la llegada de la versión premium y gratis de Spotify hizo que los usuarios dejaran de oír música en YouTube y de guardar música en su móvil para oír canciones a demanda y, todo esto, en menos de 15 años.

Basta solo con crear un perfil en una aplicación y acceder a una nube llena de álbumes de estreno, cientos de artistas y millones de canciones, sin esfuerzo ni complicaciones. Si esto vivimos ahora, ¿qué nos deparará el futuro musical?